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Tras el brillo del diamante

 Decían que un diamante era la lágrima petrificada de una estrella, un destello que olvidó regresar al cielo. En los dedos del hombre resplandecía como una promesa, pero en el silencio del tiempo escondía una historia que sólo las almas antiguas sabían descifrar. Fue tallado en las entrañas de la noche, donde la oscuridad aún recordaba sueños minerales. Cada faceta era un eco de lo que alguna vez fue: una chispa viva que quiso amar a la claridad y terminó cautiva entre las sombras. Allí nació su fulgor: no de pureza, sino de fractura, del pulso que sobrevive a la presión del abismo. Al mirarlo, algunos veían fortuna; otros, la perfección. Pero quien miraba con los ojos del alma hallaba un abismo luminoso, un espejo de sus anhelos y heridas. Porque el diamante, decían los sabios de la luna, nunca brilla por sí mismo. Devuelve la luz que lo toca, la transforma, la hiere, la bendice y la entrega distinta. Bajo su fulgor se ocultan verdades de fuego: promesas rotas, memorias sepultadas...

Dialogando con el mar

  Y aquí me hallo, como quien viene a conversar con el mar en hora callada, entre colinas que susurran memorias viejas y un horizonte humedecido por el temblor del agua. Camino ensimismada por la orilla dorada, sin saber si estas ondas son lo que buscan mi desvelo, o si es más bien el eco de mi propio latido el que juega con la espuma, esa que nunca elige dónde morir. Me parece que las nubes, en su apacible deriva, guardan el secreto de los sueños no dichos. Oh, qué sencillo es fundirse con el paisaje cuando el corazón anda despacio y el alma se deja ser orilla. Las promesas del día y el misterio de la penumbra comparten aquí, en este instante, su quieta verdad: el mar dialoga en susurros y la tierra, con su verde y su ocre, responde en silencios. Y uno se pregunta si acaso la nostalgia ha tenido siempre esta forma, como de ola lenta que roza la memoria y regresa al azul para nunca despedirse. Contemplo, el abrazo donde mar y tierra se confunden y, por un momento, todo destino pare...