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Tu silencio nos separa y duele mucho

Se alza entre nosotros como un muro invisible, hecho de ausencias, de palabras que no llegan, de miradas que se quedan esperando en la orilla del alma. Y en ese vacío, donde antes habitaba tu voz, ahora solo florece la distancia. Te busco en el ocaso de la tarde, en el eco de los recuerdos, en la tibia herida de lo que fuimos. Pero tu silencio, inmenso y frío, va apagando los paisajes que habitamos juntos. Ya no sé si te alejas por cansancio, por temor o por esa tristeza que a veces vuelve el sendero una puerta cerrada. Duele porque te siento cerca en la memoria y lejos en la realidad. Duele porque el amor, cuando no encuentra respuesta, se vuelve sombra. Y aún así, permanezco aquí, escuchando el latido de lo que no dices, sosteniendo la esperanza frágil de que una sola palabra tuya pueda devolverle la primavera a este invierno. Porque hay silencios que descansan, y hay silencios que hieren. El tuyo, amor mío, me deja el corazón de pie frente a la intemperie. Y aunque trato de entender...

El umbral de la esperanza

 Entre mares y silencios, dos poetas descubrieron que la distancia no existe cuando el alma escribe. Ella, mariposa de luz, dejaba caer en cada línea el rocío de sus sueños; él, con voz de viento sereno, respondía con versos capaces de encender auroras. No se conocían con la piel, pero sí con la palabra. Desde lugares distintos del mundo, comprendieron que la poesía es un puente invisible, tejido con emociones, donde dos corazones pueden encontrarse sin cruzar jamás sus miradas. Entre las horas calladas de la madrugada, sus letras viajaban como aves sin rumbo fijo, buscando el calor de una respuesta o el consuelo de un eco. Ella revoloteaba entre metáforas, sembrando esperanza en cada poema que lanzaba al aire. Sentía que cada palabra era una ofrenda, un fragmento de su alma liberado en forma de verso. Él aguardaba el instante en que esas gotas de rocío tocaran su corazón, y al sentirlas, una serenidad luminosa lo envolvía: la certeza de no estar solo. Con el paso de los días, los ...