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Mostrando las entradas etiquetadas como versos del alma

El umbral de la esperanza

 Entre mares y silencios, dos poetas descubrieron que la distancia no existe cuando el alma escribe. Ella, mariposa de luz, dejaba caer en cada línea el rocío de sus sueños; él, con voz de viento sereno, respondía con versos capaces de encender auroras. No se conocían con la piel, pero sí con la palabra. Desde lugares distintos del mundo, comprendieron que la poesía es un puente invisible, tejido con emociones, donde dos corazones pueden encontrarse sin cruzar jamás sus miradas. Entre las horas calladas de la madrugada, sus letras viajaban como aves sin rumbo fijo, buscando el calor de una respuesta o el consuelo de un eco. Ella revoloteaba entre metáforas, sembrando esperanza en cada poema que lanzaba al aire. Sentía que cada palabra era una ofrenda, un fragmento de su alma liberado en forma de verso. Él aguardaba el instante en que esas gotas de rocío tocaran su corazón, y al sentirlas, una serenidad luminosa lo envolvía: la certeza de no estar solo. Con el paso de los días, los ...

Dialogando con el mar

  Y aquí me hallo, como quien viene a conversar con el mar en hora callada, entre colinas que susurran memorias viejas y un horizonte humedecido por el temblor del agua. Camino ensimismada por la orilla dorada, sin saber si estas ondas son lo que buscan mi desvelo, o si es más bien el eco de mi propio latido el que juega con la espuma, esa que nunca elige dónde morir. Me parece que las nubes, en su apacible deriva, guardan el secreto de los sueños no dichos. Oh, qué sencillo es fundirse con el paisaje cuando el corazón anda despacio y el alma se deja ser orilla. Las promesas del día y el misterio de la penumbra comparten aquí, en este instante, su quieta verdad: el mar dialoga en susurros y la tierra, con su verde y su ocre, responde en silencios. Y uno se pregunta si acaso la nostalgia ha tenido siempre esta forma, como de ola lenta que roza la memoria y regresa al azul para nunca despedirse. Contemplo, el abrazo donde mar y tierra se confunden y, por un momento, todo destino pare...