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Mostrando las entradas etiquetadas como abrazo del mar

Donde el amor persiste

Al caer la tarde, cuando el sol desciende y pinta el mar con sus últimos reflejos dorados, él se sienta sobre las rocas y extiende los versos en su regazo. Sabe que la distancia es como esa marea: insuperable, pero recurrente, llevándole y trayéndole ecos de su amada. Abre el libro donde juntos escribieron promesas y sueños antes de que la vida los separara; cada hoja suelta es un latido que viaja entre olas y suspiros. Ella surge del horizonte como una silueta de luz, recortada en la brisa y el agua, intacta en el recuerdo y en la esperanza. No está físicamente a su lado, pero su presencia envuelve cada página, cada palabra. La ve, como sólo se ve a quien se ama claramente en la ausencia: envuelta en esa distancia infinita, transformada por el deseo y la fe, flotando sobre la mar que alguna vez ambos contemplaron y en la que ahora se buscan. El viento murmura las sílabas de su nombre, y el poeta reflexivo, con voz quedamente rota, declama al viento: Aunque la distancia duela y el mar ...

Dialogando con el mar

  Y aquí me hallo, como quien viene a conversar con el mar en hora callada, entre colinas que susurran memorias viejas y un horizonte humedecido por el temblor del agua. Camino ensimismada por la orilla dorada, sin saber si estas ondas son lo que buscan mi desvelo, o si es más bien el eco de mi propio latido el que juega con la espuma, esa que nunca elige dónde morir. Me parece que las nubes, en su apacible deriva, guardan el secreto de los sueños no dichos. Oh, qué sencillo es fundirse con el paisaje cuando el corazón anda despacio y el alma se deja ser orilla. Las promesas del día y el misterio de la penumbra comparten aquí, en este instante, su quieta verdad: el mar dialoga en susurros y la tierra, con su verde y su ocre, responde en silencios. Y uno se pregunta si acaso la nostalgia ha tenido siempre esta forma, como de ola lenta que roza la memoria y regresa al azul para nunca despedirse. Contemplo, el abrazo donde mar y tierra se confunden y, por un momento, todo destino pare...